Oraciones y Lectura Domincal

 

 

__.SOPL+ô SOBRE ELLOS

Salve, Señora de tez morena

Virgen y Madre del Redentor

Santa María de la Almudena,A

Reina del Cielo, Madre de amor,

Santa María de la Almudena,

Reina del Cielo, Madre de amor.

1. Tú que estuviste oculta en los muros

de este querido y viejo Madrid

hoy resplandeces ante tu pueblo

que te venera  y espera en Tí

Salve Señora…..

2.    Bajo tu manto Virgen sencilla

buscan tus hijos la protección

Tú eres Patrona de nuestra Villa,

Madre amorosa, Templo de Dios


MODO DE REZAR EL ROSARIO:


COMIENZO: Por la señal de la Sta Cruz de nuestros…..
ABRE SEÑOR MIS LABIOS Y mi boca proclamará tus labanzas:
GLORIA AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPIRITU SANTO
Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos amenACTO CONTRIC: Señor Mío Jesucristo Dios y hombre verdadero, creador Padre y Redentor mío, por ser vos quien sois, bondad Infinita y porque os amo sobre todas las cosas me pesa de todo corazón haberos ofendido.Tambien me pesa, porque podeis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra Divina Gracia….V: (PADRE NUESTRO)
10 AVE MARIAS
EN LA ULTIMA QUIEN LO REZA:
Gloria, Santa Maria Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte amenMARIA, MADRE DE GRACIA, MADRE DE PIEDAD Y DE MISERICORDIA DEFIENDENOS DE NUESTROS ENEMIGOS Y AMPARANOS AHORA Y EN LA HORA DE NUESTRA MUERTE AMEN.1º MISTERIO
R: Padre Nuestro
10 AVE MARIAS
GLORIA AL PADRE Y AL HIJO Y AL ESPIRITU SANTO….MARIA, MADRE DE GRACIA, DE PIEDAD Y DE MISERICORDIA, DEFIENDENOS DE NUESTROS ENEMIGOS Y AMPARANOS AHORA Y EN LA HORA DE NUESTRA MUERTE AMEN.2º MISTERIO
V: (PADRE NUESTRO)
10 AVE MARIAS
EN LA ULTIMA EL QUE LO REZA:
GLORIA, SANTA MARIA MADRE DE DIOS RUEGA POR NOSOTROS PECADORES…
– MARIA, MADRE DE GRACIA, DE PIEDAD Y DE MISERICORDIA, DEFIENDENOS DE NUESTROS ENEMIGOS Y AMPARANOS AHORA Y EN LA HORA….3º MISTERIO
R: Padre Nuestro
10 AVE MARIAS
GLORIA AL PADRE Y AL HIJO Y AL ESPIRITU SANTO….MARIA, MADRE DE GRACIA, DE PIEDAD Y DE MISERICORDIA, AMPARANOS AHORA Y EN LA HORA DE NUESTRA….
4º MISTERIOV: PADRE NUESTRO
10 AVE MARÍAS
EN LA ULTIMA EL QUE LO REZA:
GLORIA, SANTA MARIA MADRE DE DIOS, RUEGA POR NOSOTROS PECADORES….MARIA, MADRE DE GRACIA, MADRE DE PIEDAD Y DE MISERICORDIA DEFIENDENOS DEL ENEMIGO Y AMPARANOS AHORA Y EN LA HORA…5º MISTERIO
R: Padre Nuestro
10 AVE MARIAS
GLORIA AL PADRE Y AL HIJO Y AL ESPIRITU SANTO…MARIA, MADRE DE GRACIA, DE PIEDAD Y DE MISERICORDIA, DEFIENDENOS DEL ENEMIGO Y AMPARANOS AHORA Y EN LA HORA DE NUESTRA MUERTE AMENMISTERIOS GOZOSOS ( Lunes y Sábados)
1º La Encarnación del Hijo de Dios
2º La Visitación de Ntra. Sra,. a su Prima Sta Isabel
3º El nacimiento del Hijo de Dios en Belén
4º La presentación del Niño Jesús
5º El Niño perdido y hallado en el TemploMISTERIOS LUMINOSOS (Jueves)
1º El Bautismo de Jesús en el Jordán
2º Jesús se revela en la Bodas de Cana
3º El anuncio del Reino de Dios invitando a la Conversión
4º La transfiguración del Señor
5º La institución de la EucaristíaMISTERIOS DOLOROSOS ( Martes y Viernes)
1º La oración de Jesús en el Huertoç
2º La flagelación del Señor
3º La Coronación de espinas
4º Jesús con la cruz a cuestas
5º Jesús muere en la CruzMISTERIOS GLORIOSOS ( Miércoles y Domingos)
1º La Resurrección del Señor
2º La Ascensión del Señor
3º La venida del Espíritu Santo
4º La Asunción de Ntra Sra.
5º La coronación de María SantísimaORACIÓN: Te pedimos Señor que nosotros tus siervos, gocemos siempre de salud, de alma y de cuerpo, y por la intercesión de la Santísima Virgen María, líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo.Por Jesucristo nuestro Señor..
Ave María Purísima, sin pecado concebidaFINALIZAR: Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos…..

DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO – A

PRIMERA LECTURA “Trabaja con la destreza de sus manos”.

Lectura del Libro de los Proverbios. 31, 10-13. 19-20. 30-31.

Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará?; vale mucho más que las perlas. Su marido se fía de ella y no le faltan riquezas. Le trae ganancias y no pérdidas todos los días de su vida. Adquiere lana y lino, los trabaja con la destreza de sus manos. Extiende la mano hacia el huso y sostiene con la palma la rueca. Abre sus manos al necesitado y extiende el brazo al pobre.

Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura: la que teme al Señor merece alabanza. Cantadle por el éxito de su trabajo, que sus obras la alaben en la plaza. Palabra de Dios.

Salmo responsorial   R./ Dichoso el que teme al Señor.

¡Dichoso el que teme al Señor/ y sigue sus caminos!

Comerás del fruto de tu trabajo,/ serás dichoso, te irá bien.

R./ Dichoso el que teme al Señor.

Tu mujer como parra fecunda,/ en medio de tu casa;

tus hijos como renuevos de olivo,/ alrededor de tu mesa.

R./ Dichoso el que teme al Señor.

Esta es la bendición del hombre / que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sión,

que veas la prosperidad de Jerusalén/ todos los días de tu vida.

R./ Dichoso el que teme al Señor.

 

SEGUNDA LECTURA “El día del Señor llegará como un ladrón en la noche”.

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses. 5, 1-6

Hermanos: En lo referente al tiempo y a las circunstancias, no necesitáis que os escriba. Sabéis perfectamente que el Día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: «Paz y seguridad», entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar.

Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas, para que ese día no os sorprenda como un ladrón, porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las tinieblas. Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y vivamos sobriamente. Palabra de Dios.

 

EVANGELIO “Como has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu Señor”.

Lectura del santo Evangelio según San Mateo. 25, 14-30

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: -Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro, dos, a otro, uno; a cada cual según su capacidad. Luego se marchó. [El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor]. Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: -Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco.

Su señor le dijo: -Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.

Se acercó luego el que había recibido dos talentos, y dijo: -Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos.

Su señor le dijo: -Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.

Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: -Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo.

El señor le respondió: -Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco para que al volver yo pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Palabra del Señor

 

 

 

 

 

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 DOMINGO XXXII Ciclo  A.   12 de noviembre de 2017

Sabiduría 6,12-16; 1 Tesalonicenses 4,13-18; Mateo 25,1-13

Celebramos los últimos domingos del Año Litúrgico, y en ellos volvemos
la mirada hacia el final  de la historia y al encuentro definitivo con
el Señor

1.-“No queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os
aflijáis como los hombres sin esperanza” Con estas palabras se inicia
el pasaje de la segunda lectura. Propongo  dos reflexiones: la muerte
en Jesús y la muerte en nosotros. ¿Qué dice la Biblia?

A.-La muerte en Jesús.

Jesús se siente libre frente a la muerte, la muerte no tiene ningún
dominio sobre Él. Nada en él está sujeto a la muerte. El es
absolutamente inmune.  “Yo soy la Resurrección y la vida” Con estas
palabras, Cristo se revela a sí mismo y revela lo que es la muerte. No
dice “Yo realizo la resurrección y doy la vida”, sino “Yo – y ningún
otro- soy la resurrección y la vida”

Jesús no vive como nosotros. En él no existe esa situación cuya
consecuencia es la muerte. El hecho de que él sea la vida absoluta, es
lo que hace que para nosotros él sea la vida. (Juan 5:24) “En verdad,
en verdad os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió,
tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de
muerte a vida”. Jesús es la vida misma, que tiene su fundamento en el
amor perfecto al Padre.

La muerte de Jesús no es como la nuestra, consecuencia del pecado,
sino una muerte que él, exento de morir, afronta  como voluntad del
Padre. (Juan10:17-18) “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi
vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo por mi
propia voluntad la entrego. Tengo poder para ponerla, y tengo poder
para volverla a tomar. Este mandamiento lo he recibido de mi Padre”.
La muerte no le viene desde dentro, sino por voluntad del Padre,
aceptada en su propia libertad. Nosotros la sufrimos a la fuerza, é la
quiso en su último gesto de amor.

B.- La muerte en nosotros

Si solo existiera el ser de Jesús, no habría muerte; la muerte sería
un sueño como dice Jesús en el Evangelio al hablar de la resurrección
de la hija de Jairo (Mc 5,22-43) y de la resurrección de Lázaro (Jn
11,1-45). Pero en nosotros ocurre algo que destruye nuestro propio
ser, y que en Jesús es indestructible,  esencial. Si nosotros morimos
es porque eso, indestructible en Jesús, se ha destruido en nosotros.
Nuestra muerte no es un hecho posterior  a nuestra vida, sino que se
debe a nuestro modo de estar vivos ahora. En nuestra muerte
prevalecerá   la situación en la que ya se encuentra nuestro ser
mientras vivimos, pero que – como queda claro en Cristo, que es la
medida del hombre – no tenía porque encontrarse ahí.

Cuando Adán y Eva pecaron, su naturaleza pecaminosa se convirtió en
nuestra herencia como se afirma en Romanos 5:12 “Por tanto, como el
pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así
la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” La
Biblia no dice que Dios castigó a la raza humana por el pecado de un
hombre.  Sin embargo, el  orgullo entró en la raza humana, la
tendencia a la afirmación de que: ”Yo tengo derecho a  la
autosuficiencia”. Si nos paramos a pensar, vemos que el orgullo y la
autosuficiencia nos conduce a actuar como “dioses”;  y así entra el
pecado y la muerte en nuestra vida. La muerte es un virus, una
enfermedad introducida en la vida, no es una realidad que sobreviene
al terminar la vida.

La muerte no es consecuencia de la herencia recibida sino de la
actitud del hombre, que en su libertad, se niega a acoger la luz que
nos llega en Jesucristo o, en el caso de no haberlo conocido, en la
propia conciencia. Jesucristo vino a liberarnos del pecado y de la
muerte, y nos negamos a dejarle  que lo haga. Este es el momento
crítico, en el que se  realiza el rechazo a la vida: “la luz vino al
mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz.” (Juan 3:19)

San Juan nos dice en su primera carta que pasamos de la muerte a la
vida cuando somos capaces de amar a nuestros hermanos. “Nosotros
sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los
hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. Todo aquel
que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida
tiene vida eterna permanente en él. (I Jn 3,14-15)

C.- El Hijo de Dios se ha hecho hombre para liberarnos del pecado y de
la muerte.

Solos no podemos liberarnos, pero Cristo, que es la Vida Absoluta,
nos invita a nacer de nuevo permitiéndole entrar en nuestra vida.
Cuando Jesús dice “En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne
del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.
El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo
resucitaré en el día final……………. (Jn 6,53-54) quiere hacernos entender
que Él es imprescindible para la supervivencia espiritual, por eso nos
dice: “el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no
tendrá sed jamás ” (Jn 6,35).  El contexto pone muy en claro que comer
de Él significa creer en Él. Cuando confiamos en el Señor Jesucristo
como nuestro Salvador, nos apropiamos de Él por la fe. Participamos de
los beneficios de su Persona y de su Obra “hasta que Cristo sea
formado en vosotros” (Gal 4,19)

2.- El Evangelio nos habla del encuentro con el Señor en el momento de
la muerte.


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